Desigualdad de genero antes y ahora

Desigualdad de género en el mundo

Este artículo se ocupa de la cuestión de los progresos realizados en cuestiones de género en un contexto mundial, concretamente en lo que se refiere a hasta qué punto se ha logrado, o no, la igualdad de género en la última década. También reflexiona sobre cómo podríamos abordar una de las cuestiones sociales, económicas y políticas más acuciantes de nuestro tiempo y tratarla eficazmente en la próxima década y más allá. Al hacerlo, también considera los efectos de los cambios políticos, sociales y económicos en la vida de las mujeres (pero también de los hombres) tanto en contextos globales como cotidianos. Además, se analizará cómo los individuos y los grupos están resistiendo y desafiando las desigualdades de género e intentando intervenir y corregir las causas y consecuencias de los desequilibrios de poder entre hombres y mujeres.

Además, concluiré con el argumento de que el estudio de la desigualdad en relación con las identidades, relaciones y experiencias de género debe continuar con la relativamente reciente exploración del estudio de los hombres y las masculinidades, y utilizarla en mayor medida, si se quiere enriquecer el análisis teórico del género e informar el (todavía) muy necesario enfoque centrado únicamente en las experiencias de las mujeres. También defiendo la opinión de que, en relación con el futuro estudio académico del género, así como con las experiencias cotidianas de género de las personas en un contexto global, para establecer la agenda de una sociedad futura más igualitaria, necesitamos vincular mucho más estrechamente el género con otras desigualdades, como la etnia y la sexualidad. También considero la posibilidad de forjar nuevos vínculos entre la academia y formas recientes de activismo en un contexto internacional.

Rol de género

Agregamos los 15 indicadores en una puntuación de paridad de género, o GPS, que va de cero (sin igualdad de género) a uno (plena igualdad de género). En los últimos cinco años, los avances han sido marginales. Siguen existiendo diferencias de género en todas las regiones (Gráfico 1). En 2015, el GPS mundial era de 0,60; hoy es de 0,61. Para la igualdad de género en el trabajo, la puntuación global en 2019 fue de 0,52, frente al 0,51 de 2015. Para la igualdad de género en la sociedad, la puntuación global en 2019 fue de 0,67, por encima del 0,66 de 2015. Estas tendencias son similares en todas las regiones. La región de Oriente Medio y Norte de África experimentó el mayor aumento en igualdad de género, pasando de un GPS global de 0,47 en 2015 a 0,50 en 2019. Sin embargo, algunas regiones han experimentado descensos en la igualdad de género en el trabajo o en la igualdad de género en la sociedad desde 2015.

  Causas de la desigualdad de género

La creciente adopción de la automatización se suma a los desafíos que enfrentan las mujeres en el lugar de trabajo. Según un estudio del MGI, la proporción de mujeres cuyos puestos de trabajo son sustituidos por máquinas y que probablemente tendrán que hacer transiciones laborales debido a la automatización es aproximadamente la misma que la de los hombres: hasta una de cada cuatro en la próxima década podría tener que cambiar de ocupación. De aquí a 2030, entre 40 y 160 millones de mujeres de todo el mundo podrían tener que cambiar de ocupación, a menudo para desempeñar funciones más cualificadas (Recuadro 2).

Desigualdad de género en la ONU

La brecha entre la psicología evolutiva y el modelo biosocial de las relaciones de género impide una comprensión más completa de los roles de género y la desigualdad de género. En un novedoso planteamiento evolutivo que complementa las dos teorías existentes, destacamos las estrategias vitales como mecanismo intermedio que vincula las fuerzas ambientales distales con las variaciones en las relaciones de género. En concreto, se considera que los roles de género tradicionales frente a los modernizados están conformados por estrategias reproductivas orientadas al presente frente a las orientadas al futuro, que son sensibles a riesgos incontrolables de morbimortalidad. La desigualdad de género se deriva de una combinación de estrategias reproductivas orientadas al presente, adaptadas a entornos de alto riesgo, y de jerarquías de dominación resultantes de la competencia social (es decir, la probabilidad de obtener recursos deseados por otros mediante el esfuerzo personal). Por el contrario, los valores igualitarios de género se desarrollan a medida que las personas promulgan cada vez más estrategias reproductivas orientadas al futuro en un entorno competitivo pero ordenado y controlable, lo que favorece las jerarquías de prestigio. La teoría actual ofrece nuevas interpretaciones de fenómenos que van desde las diferencias de sexo en la preferencia de pareja, la sociosexualidad y el sexismo hasta la variabilidad transcultural de los sistemas matrimoniales y las prácticas culturales. Todo ello viene a corroborar la idea de que las relaciones de género evolucionan, cambian y se ven influidas por la interacción entre los entornos ecológico y social de la forma que predice el mecanismo de la historia vital.

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Ensayo sobre la desigualdad de género

La sección principal de este artículo puede ser demasiado corta para resumir adecuadamente los puntos clave. Considere la posibilidad de ampliar la introducción para ofrecer una visión general accesible de todos los aspectos importantes del artículo. (Febrero 2020)

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La desigualdad de género es el fenómeno social en el que las personas no reciben el mismo trato en función de su sexo. El trato puede surgir de distinciones relacionadas con la biología, la psicología o las normas culturales que prevalecen en la sociedad. Algunas de estas distinciones tienen una base empírica, mientras que otras parecen ser construcciones sociales. Aunque las políticas actuales en todo el mundo causan desigualdad entre las personas, son las mujeres las más afectadas. La desigualdad de género debilita a las mujeres en muchos ámbitos, como la salud, la educación y la vida empresarial[1]. Los estudios muestran las diferentes experiencias de los géneros en muchos ámbitos, como la educación, la esperanza de vida, la personalidad, los intereses, la vida familiar, las carreras profesionales y la afiliación política. La desigualdad de género se experimenta de forma diferente en las distintas culturas y también afecta a las personas no binarias.